El 24 de abril de 1993, un camión cargado de explosivos fue detonado en el corazón financiero de Londres, matando a un fotógrafo y dejando a 44 personas heridas, causando un gran destrozo en los alrededores de la estación de Liverpool Street y arrasando la capilla medieval de St Ethelburga the Virgin, que había sobrevivido a la peste, al incendio de 1666 y a las bombas alemanas durante la II Guerra Mundial.
29 años después, una mesa cubierta con mantel de cuadros rosicler, unas luces de taberna, unas mesas, unas velas eléctricas, una playa, dos playas, el charco azul y todo ellos bailando, siguen bailando en mi cabeza un torpe sirtaki, Zorba el griego en una playa canaria bailando con Juana Polinaria , dos hombres bailando la tambora por fin, papá sentado al fondo, el arco de las flores, más allá el vino helado, los pasteles, la emoción de estar viviendo algo que ninguno ha visto antes, las palabras de mi marido, sus palabras, y las mías, y las lágrimas de alegría y de emoción y yo tomo un segundo para mirarles a todos, sin nervios, sin ansiedad, estuve presente con mi traje azul que parecía prestado, con mi pelo desbaratado, las pocas horas que duró la Fiesta Grecolatina, los largos meses que llegó prepararla, su fugacidad, palabras y besos volando de copa en copa del jardín a la nave a la tienda a la barra a la mesa se rompen las burbujas de cristal al caerse algunas chicas bailan descalzas los pajaritos en griego, luego en español, las madres que bailan juntas, las risas, el cansancio, Lina Morgan cantando a la despedida...
Han pasado apenas 3 días desde nuestra boda, mi amor, pero seguimos bailando, seguimos amor, seguimos bailando en St Ethelburga, cierra los ojos y esta todo otra vez a punto de empezar, no han llegado los invitados, siempre todo está a punto de empezar, amor, dale a la música, sigamos bailando el sirtaki hasta el fin de los tiempos, en St Ethelburga, amor, con nuestra familia y nuestros amigos, en St Ethelburga la virgen...