domingo, 28 de junio de 2009

Pasión con aroma a Mujer de color de Rosa.

Después de siete años en la cárcel, Daniela Suarez planeó la fuga perfecta para asi poder llevar a cabo su venganza definitiva.Encargó a una amiga que , en la próxima visita, le trajera un kit de maquillaje y una peluca blanca. Con dicho material, y frente al espejo dorado de su celda rosa, Daniela Suarez se pintó arrugas y manchas, se colocó su peluca de anciana y así disfrazada abandonó la cárcel ante la indiferencia de las guardianas. Una vez recuperada su libertad, y con el propósito de empezar una nueva vida, tiñe sus rubios bucles de negro azabache y cambia de nombre.Ahora Daniela Suarez es y será Emperatriz Ferrer.Quiero recalcar que la celda de su prisión estaba pintada de rosa. Tal es el argumento de la novela La Dama de Rosa, de 1986, protagonizada por Jeannete Rodríguez.

Qué culpa tengo yo si El Hierro está casi tan cerca de suramérica como de Europa, y he crecido oyendo nombrar ciudades que seguramente no visitaré como Santa Elena del Guairé, Upata de los Carreteros o El Tigre.Qué culta tengo yo de no haber visto Curro Jiménez ni Verano Azul sino las grandes telenovelas venezolanas , sentado entre mis hermanas y mi madre, si puedo cantar las sintonías de Inés Duarte ( Secretaria ) , Rubí, Manuela, Cristal o Agujetas de Color de Rosa.Quién podría reprocharme que haya soñado cien veces con llamarme Emperatriz y quere vengarme de la malvada Marión y recuperar el amor de Tito Clemente.

Como en un serial hispanoamericano, iberoamericano, latinoamericano y suramericano protagonizo mi propia telenovela día a día, pero por fin la gran segunda temporada está a punto de terminar y de estar lista para ser editada en DVD. En la primera temporada asistimos a la llegada a Madrid del joven protagonista para hacerse un hombre de provecho, su incursión en el mundo del teatro y de la noche, sus relaciones fallidas con las hembras de la especie humana y finalmente, en el último capítulo de aquella lejana primera temporada, lo vimos entrar en aquella fiesta definitiva de mano de su hermano del alma que se llamó En Plan EPT. En la segunda temporada , que se ha hecho larguísima y agotadora, nuestro prota ha cambiado de peinado, ganado y perdido peso, se ha vestido de popero , de emo, de moderno y de preppy , ha tenido una relación con trasfondo dramático y otras pequeñas, intensas o intrascendente. Seguramente por no haber hecho pausas suficientes entre temporadas, los últimos capítulos eran una mezcla borrosa donde el personaje buscaba un nuevo sitio en la ciudad, una época de transición. Como en todo buen serial, personajes que parecían fundamentales han perdido peso y han desaparecido, ha habido apariciones estelares pero que han durado poco, villanos que llegaron con disfraces de payaso y buenos que acabaron engordando y enseñando sus carnes en una piscina.La riqueza en personajes secundarios y la relación que entre todos ellos se ha establecido sea tal vez lo más interesante de la temporada, eclipsando en buena medida la presencia del protagonista que se ha limitado a ser el nexo de unión u observador impasible la mayoría de las veces. Como una Ally McBeal del siglo XXI, el protagonista intenta siempre encontrar el amor mientras pierde peso, se forja un prestigio profesional e intenta olvidar organizando fiestas. Pero por fin, en los últimos episodios, el protagonista ha recobrado algo de coraje , acabando con varias tramas que llevaban abiertas demasiado tiempo para ser de interés ya, encontrando nuevos personajes que puede que tengan papeles interesantes a la vuelva del verano, zanjando muchos asuntos pendientes.El hermoso y malvado Doctor 10 ha desaparecido de la trama, como la Rubia Zamorana, como el melancólico Niño Melón, y otras y otros tantos. De la tercera temporada no sabemos nada, solo que hay una necesidad de cambio de paisaje del personaje y de nuevas tramas igual de entrevesadas pero frescas. ¿Veremos por fin al prota embellecerse a base de gimnasio? ¿ comenzará una carrera profesional ? ¿cambiará de ciudad o país? ¿encontrará el amor ?

Esperemos que si.

lunes, 22 de junio de 2009

La vida escénica

Como en la canción de Olga Guillot, voy viviendo ya de tus mentiras, así que miénteme más. Esta mañana de sol fabuloso amanecí entre mis sábanas verdes como una pradera suiza y después de poner una canción maravillosa de Cat Power llamé al teléfono de la ducha y me respondió con un chorro de frescor en mi piel que ni Fa , oiga, y luedo degusté un café-creme-au-lait en esa cafetería ultraísta y neorrealista de Chamberí llamada El Joyero .
Ésta es una manera como otra cualquiera de decir que me desperté, me duché, y me tomé un café con leche.

Siempre he sido un exagerado, un narrativo, lo cual les encanta a mis amigos, por eso me dejan contar siempre las anécdotas comunes porque le pongo mucho teatro, que para algo llevo una década sobre las tablas,sin embargo creo discernir entre lo que es una dramatización de la realidad y lo que es una vida inventada.

Algunas de las personas que conozco desde hace años han ido forjando a su alrededor una vida fantástica que ocurre en un Madrid paralelo donde acuden siempre a grandes fiestas, acaban de llegar de un largo viaje por hoteles de cinco estrellas, les invitaron a una fiesta super sofisticada con amistades insólitas. Te lo cuentan con todo lujo de detalles, y les encanta que les preguntes por cómo iban vestidos, con qué famoso se sacaron una foto o quién les propuso una aventura tórrida en un aparte. Como me gusta rodearme de personas excéntricas, jamás intentaré romper esa burbuja finísima que les envuelve, la vida proyectada en cinemascope, sus miles de aventuras soñadas .
Nada tengo que objetar a este vicio, pero con los años reconozco que uno acaba tratando a estas personas un poco como si estuvieran locas, desistiendo ya de intentar diferenciar lo que es verdad de lo que es mentira.Cuando uno elige que la mentira sea total, debe mantener el personaje hasta el final o retirarse del juego.Sólo una vez mentí yo acerca de haber estado en una peluquería y uno de los que estaban en el grupo me empezó a interrogar porque resulta que era a la que él iba, y me resultó tan dificil que no me pillara, que no puedo sino admirar a estas personas que te dicen, sin que les tiemble un párpado, que les han invitado a un festival de Cine con pase vip pero que no han ido por cuestión de agenda.

Supongo que uno mismo lo hace sin darse cuenta. Una de las cosas que más me gusta hacer es fiestas temáticas donde uno pueda vivir un personaje. Intento siempre crear un decorado , aunque sea barato, para que la fiesta se separe de lo cotidiano, para que sea una experiencia escénica.Soy de los que piensa que la noche y los cócteles sacan una parte de nosotros mismos muy verdadera y generalmente oculta.El disfraz siempre es liberador, es la máscara sobre la máscara que sin embargo, muestra la verdadera cara. Así que seguiré esta tarde en mi departamento madrileño, vestido de preppy de los Hamptons, degustando agua mineral del grifo con hielo y limón, e inventando qué haría yo si pudiera inventarme mi vida.

Si acaso os gusta disfrazaros, en la calle Margarita Xirgú, que está en Alonso Martínez, está la tienda de disfraces Masquerade, que elaboran sus propias máscaras con papel maché y otra serie de artesanías.

lunes, 15 de junio de 2009

Repostería fina

Cuánto abandono y cuánto olvido. Mi ordenador me recuerda, educadamente, que no actualizaba desde febrero.¿Cuántas cosas habrán pasado desde aquel último día? Estos días ha hecho tormenta en Madrid, y creo que la electricidad estática del ambiente me está afectando el carácter. Estas cosas de sentir desazones y desasosiegos son muy sofisticadas, no hay más que leer a Jane Austen para comprobar que se puede vivir siempre al borde de la lipotimia y sin embargo ser románticamente feliz. Yo ahora mismo no lo soy, no por nada en concreto, sino por una infelicidad difusa que me asalta a veces desde el amanecer, y sobre todo cuando algún espejo maleducado me recuerda que tantas horas al ordenador se están acumulando en mi figura. Mi odio hacia los espejos se está ampliando, últimamente, a otras representaciones como la fotografía. Ya no me gusta salir en fotos, no me gusta no gustarme en ellas , y como paso de ser negativo porque resulta de lo más pedorro, he tomado la decisión de desaparecer un poco bastante. He clausurado mis redes sociales, al menos aquellas no profesionales, y procuraré no aparecer en foto alguna sacada en fiestas, discotecas o chanchurrios varios . Chanchurrio es una palabra que me acabo de inventar . Se lo comentaba el otro día a mi hermano pequeño , al cual llamé para contarle mis desvaríos. Le convencí para ir a una pastelería francesa que se llama " Princesse Mauvais Goût" y que lleva apenas dos meses abierta al lado del Museo Tipográfico, donde estoy haciendo las prácticas . Reconozco que, glotón como soy, me dejé seducir por el escaparate y la verdad es que las tartas tenían buena pinta, así que llevé a mi hermano a ver si le gustaba. Pedimos unas porciones con un aspecto de lo más goloso, rellenas de trufa, crema pastelera , crema de limón y fresa, y cubiertas de merengue con virutas de chocolate y de esas de colores que hacen muy de bonito. Además se podía poner topping gratis de caramelo. Mientras le contaba mis últimas reflexiones, comíamos aquellas tartas, pero al rato la verdad es que empezó a resultarme de lo más empalagosa y a hermano pequeño tampoco le estaba convenciendo mucho.La mezcla de calor extremo y aquella sobredosis de azucar y calorías estaba resultando insoportable asi que dejamos como medio plato y nos marchamos. Como somos educados, le dijimos a la camarera, que creemos francesa, que la tarta estaba buenísima, pero que no teníamos hambre. A la salida encontramos a unos amigos que por lo visto habían oído hablar también de la pasteléría y estaban entusiasmados . No les quitamos la ilusión, le dijimos que las tartas estaban buenísimas y nos marchamos a la cafetería del Museo . Me pedí una tónica . Transparente, amarga, fría, refrescante. Está de más decir que me supo a gloria aquel sabor tan concreto, tan específico, que resulta desagradable al principio para casi todo el mundo, un sabor que hasta la ginebra dulcifica. Definitivamente no volveremos por la pastisserie hasta el invierno, que tanto topping sobra y además , engorda , y tengo que cuidarme un poco más que me tengo muy maltratado.

Por si acaso queréis ir, está en la calle Castilla y León, justo detrás del Museo.