lunes, 8 de septiembre de 2008

Las croquetas no son sexys.

Las croquetas me gustan tanto,
que me gustan hasta las que son malas

De esas chuchurrías y harineras, que no saben a nada y es como comer un puñado de tierra.Cuando tengo el día de bajón siempre me da por comer croquetas - a otros les da por el chocolate, por los helados o por el alcohol- , sobre todo las de bacalao.

Este finde no he comido croquetas pero he estado muy cerca, tras mi café con el Doctor 10, del cual pensé que había salido airoso. Pero tras dos botellas de cava el viernes volví a mandarle mensajes y a quedar como un débil. Él, muy cordialmente y sin que se le moviera literalmente un pelo me recordó que entre nosotros no había nada. Yo ya sé que no hay nada.
La diferencia es que él tiene clarísimo que nunca habrá nada en el futuro.Y me molesta.

No hay nada más sexi que lo inaccesible.Nadie es más atractivo que aquellos a los que no se puede tener. Hay personas que transmiten eso y otras que no.Lamentablemente me incluyo en el segundo grupo.

Las croquetas y yo tenemos ese punto de que a todo el mundo le gustan, pero todo el mundo sabe que siempre habrá una croqueta cerca y por lo tanto no son tan deseables como un canapé de caviar, aunque el caviar no sea tal y sean huevas de lumpo.Además una croqueta nunca te dirá que no.El caviar, a pesar de su exquisitez, puede provocar insatisfacción.

Perdido ya como estoy en la metáfora croquetil, diré que tras la triste desaparición de La Croquetería de Malasaña, a mi me gustan las de la Taberna del Desengaño que se encuentra - cómo no - en la calle Desengaño, detrás de Gran Vía.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues en mi barrio hay un sitio donde ponen unas croquetas muy buenas, jajaja. Eso sí, como las de mi madre ninguna.

Fallarás dijo...

No me jodas que ha desaparecido la croquetería. La abrieron cuando yo vivía allí, justo enfrente de aquel local desangelado. Buenos recuerdos...

kike dijo...

me ha encantado tu metafora croquetil! jajajjaja

tu eres lo mas y punto