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lunes, 22 de junio de 2009

La vida escénica

Como en la canción de Olga Guillot, voy viviendo ya de tus mentiras, así que miénteme más. Esta mañana de sol fabuloso amanecí entre mis sábanas verdes como una pradera suiza y después de poner una canción maravillosa de Cat Power llamé al teléfono de la ducha y me respondió con un chorro de frescor en mi piel que ni Fa , oiga, y luedo degusté un café-creme-au-lait en esa cafetería ultraísta y neorrealista de Chamberí llamada El Joyero .
Ésta es una manera como otra cualquiera de decir que me desperté, me duché, y me tomé un café con leche.

Siempre he sido un exagerado, un narrativo, lo cual les encanta a mis amigos, por eso me dejan contar siempre las anécdotas comunes porque le pongo mucho teatro, que para algo llevo una década sobre las tablas,sin embargo creo discernir entre lo que es una dramatización de la realidad y lo que es una vida inventada.

Algunas de las personas que conozco desde hace años han ido forjando a su alrededor una vida fantástica que ocurre en un Madrid paralelo donde acuden siempre a grandes fiestas, acaban de llegar de un largo viaje por hoteles de cinco estrellas, les invitaron a una fiesta super sofisticada con amistades insólitas. Te lo cuentan con todo lujo de detalles, y les encanta que les preguntes por cómo iban vestidos, con qué famoso se sacaron una foto o quién les propuso una aventura tórrida en un aparte. Como me gusta rodearme de personas excéntricas, jamás intentaré romper esa burbuja finísima que les envuelve, la vida proyectada en cinemascope, sus miles de aventuras soñadas .
Nada tengo que objetar a este vicio, pero con los años reconozco que uno acaba tratando a estas personas un poco como si estuvieran locas, desistiendo ya de intentar diferenciar lo que es verdad de lo que es mentira.Cuando uno elige que la mentira sea total, debe mantener el personaje hasta el final o retirarse del juego.Sólo una vez mentí yo acerca de haber estado en una peluquería y uno de los que estaban en el grupo me empezó a interrogar porque resulta que era a la que él iba, y me resultó tan dificil que no me pillara, que no puedo sino admirar a estas personas que te dicen, sin que les tiemble un párpado, que les han invitado a un festival de Cine con pase vip pero que no han ido por cuestión de agenda.

Supongo que uno mismo lo hace sin darse cuenta. Una de las cosas que más me gusta hacer es fiestas temáticas donde uno pueda vivir un personaje. Intento siempre crear un decorado , aunque sea barato, para que la fiesta se separe de lo cotidiano, para que sea una experiencia escénica.Soy de los que piensa que la noche y los cócteles sacan una parte de nosotros mismos muy verdadera y generalmente oculta.El disfraz siempre es liberador, es la máscara sobre la máscara que sin embargo, muestra la verdadera cara. Así que seguiré esta tarde en mi departamento madrileño, vestido de preppy de los Hamptons, degustando agua mineral del grifo con hielo y limón, e inventando qué haría yo si pudiera inventarme mi vida.

Si acaso os gusta disfrazaros, en la calle Margarita Xirgú, que está en Alonso Martínez, está la tienda de disfraces Masquerade, que elaboran sus propias máscaras con papel maché y otra serie de artesanías.