lunes, 15 de junio de 2009

Repostería fina

Cuánto abandono y cuánto olvido. Mi ordenador me recuerda, educadamente, que no actualizaba desde febrero.¿Cuántas cosas habrán pasado desde aquel último día? Estos días ha hecho tormenta en Madrid, y creo que la electricidad estática del ambiente me está afectando el carácter. Estas cosas de sentir desazones y desasosiegos son muy sofisticadas, no hay más que leer a Jane Austen para comprobar que se puede vivir siempre al borde de la lipotimia y sin embargo ser románticamente feliz. Yo ahora mismo no lo soy, no por nada en concreto, sino por una infelicidad difusa que me asalta a veces desde el amanecer, y sobre todo cuando algún espejo maleducado me recuerda que tantas horas al ordenador se están acumulando en mi figura. Mi odio hacia los espejos se está ampliando, últimamente, a otras representaciones como la fotografía. Ya no me gusta salir en fotos, no me gusta no gustarme en ellas , y como paso de ser negativo porque resulta de lo más pedorro, he tomado la decisión de desaparecer un poco bastante. He clausurado mis redes sociales, al menos aquellas no profesionales, y procuraré no aparecer en foto alguna sacada en fiestas, discotecas o chanchurrios varios . Chanchurrio es una palabra que me acabo de inventar . Se lo comentaba el otro día a mi hermano pequeño , al cual llamé para contarle mis desvaríos. Le convencí para ir a una pastelería francesa que se llama " Princesse Mauvais Goût" y que lleva apenas dos meses abierta al lado del Museo Tipográfico, donde estoy haciendo las prácticas . Reconozco que, glotón como soy, me dejé seducir por el escaparate y la verdad es que las tartas tenían buena pinta, así que llevé a mi hermano a ver si le gustaba. Pedimos unas porciones con un aspecto de lo más goloso, rellenas de trufa, crema pastelera , crema de limón y fresa, y cubiertas de merengue con virutas de chocolate y de esas de colores que hacen muy de bonito. Además se podía poner topping gratis de caramelo. Mientras le contaba mis últimas reflexiones, comíamos aquellas tartas, pero al rato la verdad es que empezó a resultarme de lo más empalagosa y a hermano pequeño tampoco le estaba convenciendo mucho.La mezcla de calor extremo y aquella sobredosis de azucar y calorías estaba resultando insoportable asi que dejamos como medio plato y nos marchamos. Como somos educados, le dijimos a la camarera, que creemos francesa, que la tarta estaba buenísima, pero que no teníamos hambre. A la salida encontramos a unos amigos que por lo visto habían oído hablar también de la pasteléría y estaban entusiasmados . No les quitamos la ilusión, le dijimos que las tartas estaban buenísimas y nos marchamos a la cafetería del Museo . Me pedí una tónica . Transparente, amarga, fría, refrescante. Está de más decir que me supo a gloria aquel sabor tan concreto, tan específico, que resulta desagradable al principio para casi todo el mundo, un sabor que hasta la ginebra dulcifica. Definitivamente no volveremos por la pastisserie hasta el invierno, que tanto topping sobra y además , engorda , y tengo que cuidarme un poco más que me tengo muy maltratado.

Por si acaso queréis ir, está en la calle Castilla y León, justo detrás del Museo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios, yo tambien siento debilidad por las tartas, no importa la hora, disfruto de un metabolismo que cuando acabe hara estragos en mi demasiado fina fugura.

¿Que tal estas? Hace muchisimo que no hablo contigo. Mandas mensajes contradictorios ya que el otro dia dijiste que te ibas a abrir una cuenta en feisbuc, que por cierto, me alegre cuando me lo dijiste por que estoy retando a todos los conocidos, amigos y demas a una partida de comecocos. (Me he enganchado vale?)

Suerte que no cerraste el blog, el otro dia me dio por leer tu post sobre el Starbucks, algunas veces cuando estoy un poco pochete yo, lo leo, me siento super identificado, sigue escribiendo eh!!

Besos Varios
Luis

Axel Flo dijo...

Las tartas nos dulcifican la vida pero no es algo que se pueda comer siempre. En verano queda mejor una tarta helada.

Y respecto a lo del físico no todo el mundo le gusta su físico... si tan mal te ves un poco de deporte no le viene mal a nadie.
En fin, me mola como escribes.