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martes, 19 de agosto de 2008

Merendola

Qué gusto volver a Madrid y tener ya tantos planes y cosas que hacer.Ayer reunión teatral para preparar el personaje masculino de nuestra próxima obra, en la que me estreno como escenógrafo dentro de la compañía. Cada vez estoy más convencido de que esto que hacemos tiene futuro, porque sin haberlo planeado tenemos una videocreadora, un coreógrafo, un músico, varios que escriben, una artista plástica y yo que humildemente aporto mi formación como arquitecto.
Después de horas de trabajo, de comentar la música, las ideas escénicas, la psicología del personaje del General y mil cosas más, bajamos a tomarnos "un algo" como me gusta decir.

Creo conocer casi todos los bares de Argüelles, porque desde que nos mudamos al barrio hace ya cuatro años mi compañero de piso y yo nos dedicamos a hacer giras por todos ellos, tomando una caña o un vino en cada uno. Él adora las ensaladillas y yo me muero por las croquetas, ahora nos hemos vuelto un poco clasistas y tomamos bitter kas, como las abuelas, e incluso los días que estamos muy baturros hasta tónica con hielo que ya es ser cursi.

Mientras vivimos en Princesa nos hicimos asiduos al Bar Casares , en la calle Barroso Castillo, que está detras de la Casa de las Flores.El bar es una fusión curiosísima entre un delicatessen extremeño y un kebab, porque el camarero, que todos creemos que es marroquí( en adelante, Juseín), se quedó con el bar cuando el antiguo dueño ( que suponemos sería de Extremadura) decidió traspasarlo. Las tortas del casar se quedaron, y también unas mermeladas inciertas en unos tarros , pero nada más. No sabemos el motivo por el cual Juseín se hizo amigo de nosotros, el caso es que nos invita a cañas y nos deja barra libre con los -bastante exiguos-canapés . No hay más que unas tortillas cortadas en lonchas con pimentón por encima y unas tostas de lacón sequísimos , pero como las cañas y estaban buenas y Juseín tan simpático, fuimos durante los dos años que vivimos cerca.

Ya casi no vamos, pero si estáis un día por Argüelles, pasaros a saludar a Juseín, y si os amenaza con la tortilla reseca , atreveros a probarla.