Siento una gran ansiedad esta mañana.Últimamente me dan estos asaltos de miedo injustificado durante las horas de trabajo y no lo entiendo; me siento como si estuviera a punto de ocurrir algo malo. Puede ser también porque ayer me acordé de el zamorano, por no decir su nombre verdadero.
Yo que suelo pecar de un desinterés general por la gente que conozco, en el caso de Zamora tuve una obsesión instantánea, desde el mismo momento en que le conocí hace dos años. Le perseguí como nunca lo había hecho, quise amarle y hacerle daño sucesivamente, seduje a sus dos novios, conocí a su hermano, me hice amigo de sus amigas...todo para nada. Tuvimos sólo un escarceo en una fiesta que él resumió sabiamente en la frase " te lo debía hace tiempo".
Al día siguiente dejó de hablarme, de responderme a los mensajes, de todo.
Ayer, mientras tomaba café en la cafetería del Museo Tipográfico Nacional, en el Barrio de las Letras, pensé mucho en èl. Siempre he creído que lo que me enganchó a Zamora fue su silencio; dos veces le pedí que por favor me mandara a la mierda, que me dijera que le dejara en paz, pero nunca quiso.Creo que disfruta jugando con las personas, o al menos conmigo. Es una licencia que sólo se pueden permitir las personas muy bellas.
La cafetería del Museo Tipográfico es pequeña y el café normal, pero me gusta porque los domingos casi no hay nadie, bueno, casi nunca hay nadie, y como el Reina cierra por la tarde y el Caixa está siempre petadísimo, tuve que refugiarme para pasar unas horas sólo después de un finde de mucho trajín teatral.
Ayer le abrí una ventana en el messengera Zamora.No sé si me tiene bloqueado y no llegan mis mensajes, pero sí que le veo cuando se conecta.Le escribí que nunca sabría cuanto lo había querido.Esta mañana me ha dado verguenza de mí mismo.
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Hace 12 años