miércoles, 3 de septiembre de 2008

El aguacate es la felicidad

Dicen que el aguacate da la felicidad
-es mentira-
el aguacate ES la felicidad.

Es verde y untuoso, combina con todo, vuelve espectacular cualquier ensalada vulgar y además es prohibitivo, es decir, es un LUJO.
Y no lo pienso solamente yo, varias personas se han declarado devotas aguacatófilas en cuanto han reflexionado y recordado instantes de felicidad alrededor de un coctkail de gambas, un guacamole o un batido de aguacate.

El batido de aguacate es algo que no te imaginas hasta que no lo pruebas, y sin embargo es una fruta como cualquier otra.En Canarias es más común pero aquí en Madrid lo preparan de muerte en el restaurante COYOACÁN que como no podía ser menos está en Lavapies, ese pozo de multiculturalidad.A mi de México me gusta todo; la comida, las rancheras, las peliculazas de María Félix "La Doña" , hasta esos grupos de pop absurdo como Miranda o Belanova que han sacado el mariconeo centroamericano a la luz. Coyoacán es un mexicali de diseño ( nada de fotos de Zapata y kitsh tex-mex). inspirado en la arquitectura de Luis Barragán que es uno de esos arquitectos de factura exquisita y minimalismo del de verdad. Todo el restaurante está pintado en rosa méxico y amarillo y tiene unas tinajas gigantescas y bolas metálicas. La comida está de muerte y me inspira a cantar "la tequilera".

Las rancheras tienen letras tremendas que a mi me llegan de manera muy fuerte.Tengo muchas favoritas pero hay una que se llama "La Noche de mi mal" que puede explicar mi relación con Dr.10 .Ayer quedamos para tomar un café y demostrar lo amigos que somos y lo superada que está nuestra relación frustrada. No diré nada más, solo la letra de la ranchera.

"por eso fué que me viste tan tranquilo/
caminar serenamente bajo un cielo más que azúl/
después, ya ves/
me arrastré hasta donde pude/
me quedé llorando a mares/
para que no me vieras tú"

Cantada por Chavela , sin más instrumentos que su voz rota por el tequila y una guitarra es sublime.

3 comentarios:

YE dijo...

¡Excelente! jajaja, nunca había pensado en los aguacates de esa manera.

Allá en Las cañadas, en el extraño país donde me tocó nacer tenemos unas matas de aguacate. A veces se los comen los murciélagos y las zarigüellas, y otras veces caen al piso medio roídos... son vulgares y están tirados... igual que los mangos.

En el camino entre el pueblo de Montalbán y Las Cañadas hay un árbol de mango tan grande y echa tantos frutos que, hace años, cuando el camino era de tierra, se formaba un barrial de mangos podridos. Ahora no... ahora los coches pasan por encima de los mangos y los dejan asépticamente aplastados...

¡Y mira! Esto más que un comentario parece un post, jajaja.

Perdón por el abuso.


Un abrazo.

--El Oso.

Axel Flo dijo...

Es una visión muy curiosa del aguacate... una cosa. ¿No has pensado crear una religión sobre el aguacate? Si la hay hasta de Maradonna.

tu piensalo. jajaj
bye.

YE dijo...

¡No te imaginas CUÁN tropical!

Ahora, decadente no creo... siempre fue así desde que Alexander Von Humboldt introdujo la especie traída desde la India a mediados del siglo XIX, así que no podemos hablar de decadencia en ese caso particular. En todo lo demás que tiene que ver con Venezuela sí, una terrible decadencia que nos ha sacado a patadas a los hijos y nietos de comunitarios y a todo el que ha podido.